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¡Lo que no te mata te hace más fuerte!

La frase se atribuye al filósofo alemán Friedrich Nietzsche. En realidad, él la formuló de una manera más elegante:
“Lo que no nos mata nos hace más fuertes.”
Friedrich Nietzsche
Parte del dolor y del sufrimiento de la vida es inevitable y forma parte de la experiencia humana. Sin embargo, mucho sufrimiento nace de nuestros propios pensamientos y puede reducirse de forma radical mediante prácticas de atención plena y herramientas para cuidar la salud mental.
Aceptar la realidad que tenemos delante es un primer paso esencial para reducir el sufrimiento, y no equivale a justificarla ni a aprobarla. Aceptar significa dejar de resistirse o luchar contra lo que ya es. Esa resistencia provoca por sí misma dolor y sufrimiento. La aceptación consiste en entregarse al momento tal como es, no en rendirse ante la vida.
Sufrimos cuando creemos un pensamiento que discute con la realidad. Cuando la mente está completamente clara, lo que es, es aquello con lo que trabajamos. Si quieres que la realidad sea distinta de como es, casi podrías intentar enseñar a un gato a ladrar. Puedes intentarlo una y otra vez y, al final, el gato te mirará y dirá «miau». Desear que la realidad sea otra de la que es no lleva a ninguna parte.
Envejecer, lesionarse o ser derrotado puede ser doloroso, difícil, debilitante y embarazoso. Todos pasamos por algo así. Da igual cuál sea tu actitud: en algún momento algo te derribará y quizá no te recuperes por completo.
La realidad es que, a veces, aquello que no nos mata nos hace más débiles. Y no pasa nada. Está bien ser débil. Puedes aliviar el sufrimiento que acompaña esa experiencia aprendiendo a aceptar lo que es. Entregarte a una situación no hará que desaparezca por arte de magia, pero sí puede hacerla menos dolorosa.
Lo prometo.
Øyvind Nyborg