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El mito del cinturón negro

Tengo una pequeña confesión que hacer como instructor de Taekwon-Do. Es sobre un cinturón tan negro que parece desafiar el tiempo y el espacio.
La imagen de aquel cinturón oscuro, misterioso y exótico —perfectamente atado alrededor de los abdominales marcados de un luchador sin miedo— te llegaba día y noche desde todas partes.
¿Ese luchador? Podías ser TÚ. ¿Esa ausencia de miedo? Podía ser TUYA. Y esos abdominales también…
Solo tenías que conseguir el cinturón negro y todo sería perfecto.
Bueno… Al menos eso era lo que querían que creyeras…
Y vaya si lo intentaron. En gran medida incluso lo consiguieron a través de todos aquellos libros, películas, series de televisión, revistas y anuncios.
Hasta que comprendiste lo siguiente:
Por muchas veces que vieras The Karate Kid, Kwai Chang Caine o Ninja Turtles, los antiguos principios fundamentales sobre los que descansa este arte NUNCA iban a tener nada que ver con un trozo de tela negra alrededor de tu cintura.
El cinturón negro era una mentira, un mito, un cuento de hadas basado en una idea fundamentalmente equivocada.
Porque al día siguiente de conseguir el cinturón negro, cuando terminaban la fiesta y el alboroto, inevitablemente llegabas a una conclusión bastante inquietante:
Nada cambia…
Claro, seguramente tienes algunos moratones más. Quizá incluso un ojo morado o una costilla dolorida. Y es probable que tu cartera esté algo más delgada después de pagar aquella considerable tasa de examen.
Pero sigues siendo exactamente la misma persona.
- Sigues olvidando pequeños detalles de los tul.
- Sigues cometiendo errores «tontos» en las técnicas básicas.
- Siguen dándote una paliza en el combate.
- Y sí… sigues teniendo problemas de confianza, motivación o lesiones.
- Igual que el día anterior, cuando todavía no tenías el cinturón negro.
¡Qué… alivio!
Ahora por fin puedes dejar de concentrarte en «ese cinturón»
y empezar a concentrarte en ti mismo.
Porque:
“El cinturón negro no es el final. Nunca lo fue. Es el verdadero comienzo.”
Øyvind Nyborg